Abril 21 2017

¡Liberando mi tiempo!

Antes que nada, mi principal deseo es no dejar que el movimiento del trabajo me impida estar con mi familia. Justamente estas vacaciones estuve reflexionando sobre la importancia del tiempo que compartimos con los hijos, el esposo, incluso con los padres.
Trabajar en organizar o reorganizar la agenda personal no es cosa fácil, más cuando llevás años con el mismo ritmo y estilo de vida, un estilo que muchas veces te aparta del tiempo con los hijos. Hacer este cambio posiblemente me llevará un par de meses, pues el trabajo ha sido ciertamente mi prioridad en los últimos años y querer salir de esa dinámica no me ha resultado fácil, porque aunque quiera disciplinarme en este objetivo, aún tengo semanas en las que llego a mi casa a las siete de la noche, e incluso un par de días en los que me ha tocado llegar a las 10pm. Siempre con la excusa de que estoy en temporada pesada pues estamos organizando Miss Teen y tenemos a Sheynnis en su certamen internacional y se requiere mucho tiempo para poder cumplir todos los pendientes pues ella también tiene una agenda pesada y entre clases y preparación no hay mucho tiempo en horas de trabajo.
¡Y de nuevo caigo en cuenta que aquí estoy otra vez excusándome! jejeje
Pero eso no es de lo que quiero hablar, quiero invitarlos a ser parte de mi proceso de reorganización del tiempo, y de paso que me cuenten ¿cómo están ustedes? ¿cuánto tiempo dedican al trabajo? ¿a la familia? ¿a la pareja? ¿a sus padres? ¿asus amigos? ¿y a ustedes mismos?.
Yo hice una pequeña tabla de porcentajes y cuando vi mi realidad quedé espantada. Lo más importante en mi vida es mi familia, mis hijos mi esposo y son a los que menos tiempo dedico.
Me pregunté si realmente quería seguir viviendo así o si iba a esperar ver a mis hijos crecer mientras yo estoy ausente, perderme miles de cosas y he pensado en varias ocasiones: ¿cómo aprender a llegar a la casa sin estar cansada? Mantenerme lista para jugar, pues los hijos solo quieren divertirse y es así como aprenden y como disfrutan de nuestro amor, por lo menos en sus primeros años de vida.
Afortunadamente tengo a mi Psicóloga para mejorar en todas las áreas de mi vida. Hemos estado trabajando en esa reorganización de agenda y dice mi doctora que no será de la noche a la mañana, que podré lograrlo quizá en unos seis meses para poder ir soltando el trabajo. Eso significa que aprenderé a vivir, lo cual me emociona por qué no quiero una vida llena de estrés laboral.
El amor de la familia sana, nos llena plenamente y entre tantas ocupaciones algunas veces no sabemos ni cómo empezar a demostrar nuestro amor a los hijos. Lo primero es reconocer que hay que hacer un cambio, ver los errores que uno comete muchas veces y poco a poco trabajar en ellos. Es ahí cuando debemos madurar y no sentirnos presionados si no podemos ir a un cumpleaños, alguna cena y si algo sale de imprevisto, aprender a decir “NO”, priorizar, cumplir con lo más importante y no perder el tiempo en reuniones repetitivas, ir al grano en todo.
¡Mi Semana Santa fue perfecta! Dormí con mis hijos, comí con ellos los tres tiempos, pasamos felices horas en el mar, disfrutamos muchísimo. Hablando con Mario, le explicaba que no quiero esperar para estar más tiempo con mi familia, con ellos que lo son todo para mi. Ahora me toca hacer ese balance para poder disfrutarlos más.
Esta semana que me incorporé nuevamente al trabajo ha sido intensa. Irónicamente cuando estoy más dispuesta es cuando más cosas salen. Pero mis pensamientos cambiaron y ahora comprendo mis prioridades. El simple hecho de saber que es lo que quiero hacer con mi tiempo es el primer gran paso a la felicidad.
¡Mi felicidad está en mi familia! Cuentenme, la de ustedes ¿dónde está?.
Los quiero,
Xio 
Créditos fotográficos: Silvio Balladares

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